El rito del café

El placer de un instante, que se prolonga en el tiempo.

La dimensión del café espresso es el instante, breves pero intensos sorbos de placer que se convierten en una pausa de tranquilidad, de felicidad y de recarga que se anhela a diario. 

Hay dos únicos ingredientes: el agua y el polvo de 50 granos de café tostado recién molido. Pero un método de preparación rápido y exclusivo, que aprovecha la fuerza de la presión del agua a 9 atmósferas para extraer del café sólo la mejor parte. La temperatura del agua, a aproximadamente 90° C, no “quema” el café, sino que mantiene intacto todo su aroma.

Este gesto tan simple da vida a una taza de café espresso de no más de 25-30 ml, la más rica en sabor y la más pobre en cafeína respecto a todas las otras preparaciones.

Si se consumen en todo el mundo cada año miles de millones de tazas de café espresso es porque esas tazas contienen mucho más que un buen café: una bebida que acaricia los sentidos, estimula la mente y la creatividad, favorece las relaciones sociales y también el cuidado por uno mismo. Todos los efectos duran largo tiempo, mucho más que un momento.

 

El café en el mundo. Hábitos y preferencias en los países consumidores.

Si bien la cultura del café nació en Europa occidental en el siglo XVII, hoy se extiende por todo el mundo, aunque con muchas diferencias de preparación y hábitos de consumo.

El mayor consumidor es Estados Unidos, con el 16% del total mundial, seguido por el mayor productor, Brasil, con el 11%.

Pero el récord de consumo por cápita se encuentra, sorprendentemente, en el norte de Europa: en Finlandia, Dinamarca y Suecia no sólo se bebe muchísimo café, sino que se presta mucha atención a la procedencia y la variedad, prefiriendo el café de tueste claro, con más tiempo de preparación. A diferencia de los países del sur, donde el café es sobre todo un ritual social y se suele tomar tras la comida, en Europa Central y del Norte se trata sobre todo de un momento familiar a media mañana o por la tarde: para saborear el café se pone la mesa y se sirven bocadillos y dulces. 

Los jóvenes de todo el mundo, en cambio, prefieren cada vez más tomar un espresso en el bar, o beberlo como una especialidad en los restaurantes italianos.





Italia, la cuna del espresso y el país de los bares, se encuentra en el 10º lugar de consumo, pero está entre los mayores exportadores de café torrefacto.  También Francia adora el espresso, aunque menos fuerte que en Italia, y lo considera el elemento central del desayuno, junto a la baguette y al croissant.

En Estados Unidos se aprecia la variedad, y a menudo se elige el café teniendo en cuenta la mezcla, la intensidad y el origen: en casa, donde se convierte en una ceremonia entre amigos, o en los bares de los verdaderos gourmets, como los de San Francisco.

El café se bebe también por la calle, mientras se corre al trabajo: en Nueva York se bebe café largo en vaso de papel, en Tokio se compra a los vendedores que se pueden encontrar por todas partes, en Alemania se bebe en los “cafés de pie”, donde se puede tomar rápidamente un café largo o un espresso.